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Black Mirror fue una aventura gráfica con tintes de terror psicológico que nos dejó gratos recuerdos allá por 2004. Desde entonces ha llovido mucho, y en este periodo incluso se publicaron dos secuelas que, he de reconocer, no jugué. No porque no me gustase el primero, sino por la acumulación de otros títulos que sí me llamaban más. Ahora, quizá como justicia poética, he podido acercarme a esta reinvención de la saga, realizada por King Art Games y producida por THQ Nordic.

Tirando más a Telltale que a point & click


No cabe duda de que las aventuras convencionales han sufrido enormes variaciones durante los últimos años. Hemos pasado de aventuras gráficas point & click a otro tipo de productos, donde la toma de decisiones, la puesta en escena y la “actuación” de los personajes que desfilan por nuestras pantallas ganan peso.

Y justo en esta encrucijada encontramos a Black Mirror. Fue una aventura point & click… y ahora reaparece como una aventura de estas modernas, donde la gestión del inventario casi desaparece por completo y donde algunas acciones se realizan de manera automática, eliminando el proceso de ensayo y error que tantas veces tuvimos que realizar los amantes de las aventuras gráficas en el pasado.

La trama sí que nos ha recordado a la trilogía clásica. Asumiremos el rol de David Gordon, que deja la India para volver a su tierra natal, Escocia, ante la noticia de la repentina muerte de su padre, en extrañas circunstancias. A partir de este surge como protagonista el castillo de la familia, llamado Sgathan Dubh House (Casa del Espejo Negro en castellano). Junto a él conoceremos a todos los miembros del servicio que trabajaban para nuestro padre, como son el jardinero Rory, la ama de llaves Lady Margaret, el abogado Andrew Harrison, etc. Todos ellos tienen su cuota de protagonismo, aunque es nuestra interacción con la casa la que marcará el devenir de la aventura.

La ambientación que logra generar es bastante opresiva, con tonalidades muy oscuras, estancias de estilo barroco que ayudan aún más a meterse en el juego y un juego de luces con los reflejos de sombras de la vela que portaremos con nosotros que nos ha parecido muy interesante. Con esto ya tenemos todos los ingredientes para disfrutar de la exploración por este castillo.

El problema viene dado por varios factores, como que los automatismos nos facilitan mucho la tarea en la exploración de escenarios. Es excesivo el trabajo que hace por nosotros, convirtiéndonos en meros espectadores en algunos momentos. Por otra parte, el diseño de la casa es muy bonito… pero poco práctico, ya que estaremos yendo de un sitio para otro como pollo sin cabeza.

Pero no todo es negativo en Black Mirror. A lo largo del desarrollo se han incluido una serie de puzles bastante interesantes. No solo suponen los momentos de mayor exigencia al usuario, sino también alguno de los momentos más divertidos de la aventura. Por otro lado, y en un claro guiño a este nuevo tipo de aventuras, vemos que también hay alguna que otra toma de decisiones, pero nada que ver con la trascendencia que suele otorgar Telltale a sus títulos.

Apartado Técnico


El modelado de personajes es correcto, aunque hay que reconocer que las animaciones son un tanto robóticas. Lo que sí luce de manera notable es el propio castillo, sumado al juego de luces y sombras que se consiguen gracias a la luz de las velas. Todo ello conforma un apartado gráfico bastante apañado, aunque si tuviéramos que destacar algo negativo serían los tiempos de carga, que abundan más de lo que nos hubiera gustado.

En términos sonoros tenemos una banda sonora correcta y un doblaje al inglés de calidad. Más allá de esto decir que nos llega con textos de pantalla en castellano, aunque la traducción no es perfecta. Black Mirror está disponible por 39,99 euros.

Conclusión


La ambientación y la trama hacen mucho por mantener el interés durante las cinco horas y pico que nos ha durado Black Mirror. Es cierto que esperábamos mucho más, pero quienes disfruten con este tipo de experiencias de juego y este tipo de ambientaciones, seguro que se planteará su compra. La decisión de King Art Games de alejarse de las aventuras point & click es legítima, pero no podemos negar que ha perdido parte de su esencia. Al menos han incorporado unos interesantes puzles, que compensan la falta de unas mejores actuaciones de personaje o algún que otro aspecto de estas aventuras modernas como la toma de decisiones.

 

  • Los puzles
  • La ambientación

  • Los tiempos de carga
  • Ha perdido parte de su esencia y no ha sabido aprovechar toda la potencia de las aventuras modernas
  • Echamos de menos una exploración de escenarios más concienzuda

 

6 Nota
Historia7
Jugabilidad6
Gráficos6.5
Música/Sonido6
Edición Española6