Si nos ponemos a pensar en los mejores videojuegos de la pasada generación y en los que lograron marcar un antes y un después en la industria, lo normal es que se nos venga a la mente Dark Souls. El RPG de acción de From Software desencadenó tal fenómeno (ya iniciado por Demon’s Souls) que hoy en día no es raro encontrarse con títulos que presentan mecánicas jugables muy similares, véase Code Vein, The Surge o Lords of the Fallen, o incluso juegos indies que beben directamente de su base, como pueden ser Death’s Gambit o el exitoso Dead Cells.

Siete años después del videojuego original, el nombre Dark Souls regresa al panorama actual con una versión remasterizada (que muchos pedían a gritos) que ofrece importantes mejoras visuales y en la vertiente multijugador, para poder disfrutar de la mejor manera posible de un juegazo de estas dimensiones. El regreso a Lordran nos ha dejado muy satisfechos en líneas generales, pero para variar, nos hemos llevado unas cuantas decenas de muertes de regalo.

Más cómodo, pero igual de desafiante


Al tratarse de una demandada remasterización de un juego tan querido, nos centraremos en comentar las novedades que se han añadido y todas las mejoras realizadas. Ante un coloso como Dark Souls, sus responsables tuvieron que deliberar si con “actualizar” los gráficos y el rendimiento era suficiente o con trabajar en algún tipo de innovación a nivel jugable que se complementase con su estructura clásica, y al final optaron por coger un poco de cada opción.

From Software comenzó por corregir algunas molestias que manifestaron en su día los usuarios. Ahora es posible escoger la cantidad de objetos consumibles que queramos consumir en un momento determinado, diciendo así adiós a la cansina tarea de utilizar las almas de uno en uno, y las hogueras han sumado una nueva función que permite cambiar de un pacto a otro de manera mucho más sencilla y directa. Y como gran innovación en el control, tenemos el hecho de que el panel táctil del DualShock se haya aprovechado de manera bastante eficaz para la utilización de los gestos para el personaje.

Sin embargo las grandes noticias nos llegan desde las opciones multijugador, ya que el juego ahora cuenta con servidores dedicados y se ha ampliado el número de jugadores por sala de cuatro a seis (dos invasores y cuatro usuarios que se prestan apoyo), siempre y cuando utilicemos el objeto Dedo Reseco, el cual ahora se puede obtener desde los primeros compases de la historia. Para favorecer las partidas cooperativas entre amigos los desarrolladores han incluido el conocido sistema de contraseñas que ya vimos en Bloodborne, por lo que ahora es mucho más sencillo y rápido poder disfrutar de una partida con conocidos. La Arena online también ha sido modificada, permitiendo los tensos y sangrientos duelos de tres contra tres individuos, y en líneas generales, podemos asegurar que la estabilidad de los servidores ha mejorado mucho.

Ciudad Infestada a 60 fps, así si.


Nada más avanzar durante los primeras secciones de la aventura es imposible no percatarse de todas las mejoras visuales que ofrece esta versión “definitiva” del primer Dark Souls. Nos ha gustado especialmente la manera en la que ha modificado la iluminación, logrando una mayor presencia de reflejos verosímiles, unos destellos más potentes, y que el diseño artístico de cada nivel se luzca y brille aún más si cabe gracias a ellos. Las texturas también presentan claros signos de mejora, siendo ahora mucho más nítidas y exhibiendo un acabado general más limpio en pantalla.

Otro cambio en el apartado gráfico del juego es el paso de los 720p de PlayStation 3 a los 1080p de PS4, pero sin duda alguna el más importante y el que supone un mayor incentivo para rejugar esta obra maestra es la gran fluidez que aportan los 60 cuadros por segundo. Los combates han ganado en dinamismo, las volteretas transmiten más agilidad que nunca y por fin, podemos explorar la Ciudad Infestada sin tener que sufrir unos problemas de rendimiento severos. También cabe señalar que algunos efectos visuales como la niebla o las estelas que dejan las almas se han revisado y mejorado. No obstante hemos de indicar que a lo largo de nuestra partida nos hemos topado con algunos problemas que ciertamente podían haberse solucionado, como la física de los cadáveres de los enemigos o unas indicaciones más claras a la hora de comprar y comparar equipamiento en el herrero.

De la banda sonora poco más podemos decir. Sigue siendo tan impresionante como antaño y facilitando que nuestros cerebros no olviden muchos de los enfrentamientos contra jefes finales. Por último, decir que el juego mantiene las voces en inglés y está totalmente traducido al castellano.

Conclusión


Dark Souls: Remastered es una puesta a punto correctísima de uno de los videojuegos más influyentes y queridos de los últimos años que al fín cuenta con las correcciones que tanto echamos en falta en la entrega original. El rendimiento y los 60 fps a priori son los dos mayores atractivos de esta versión, pero también nos hemos encontrado con unas mejoras visuales que hacen destacar aún más el soberbio diseño artístico de los escenarios y una serie de añadidos en las funciones en línea que logran mejorar aún más la experiencia de juego.

 

 

  • Unos 60 fps que le vienen como anillo al dedo.
  • Las mejoras en texturas, iluminación y resolución.
  • Su jugabilidad y exigencia continúa absorbiéndonos durante horas.
  • Las funciones multijugador se han actualizado como corresponde.

 

 

  • Todavía nos encontramos con ciertos aspectos que podían haberse mejorado.

 

8.5 Nota
Historia7.5
Jugabilidad9
Multijugador8.5
Gráficos8
Música/Sonido9
Edición Española7