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Con Bungie y Activision trabajando mano a mano unido a las promesas de ofrecer un shooter en primera persona en forma de MMO ambientado en un mundo abierto de ciencia ficción junto a una campaña de marketing de 500 millones de dólares, la recepción de Destiny no pudo haber sido de otra manera si no inmensa. Su lanzamiento se produjo únicamente en consolas, por lo que los usuarios de estas plataformas tenían ante sí una forma de jugar realmente nueva. A pesar de lo inmenso y rico de su mundo, el primer Destiny contaba con muchos elementos que necesitaban mejorar, como una campaña cuya historia fuese menos confusa y un endgame con más posibilidades. Es cierto que las expansiones venideras, sobre todo la del “Rey de los Poseídos”, dotaban al juego de una mayor calidad, pero su elevado precio no estaba al alcance de cualquiera.

Tres años después podemos confirmar que Bungie ha hecho los deberes, pero no ofrece ninguna novedad de peso que vaya a hacer cambiar la opinión de sus detractores. Sin duda estamos ante el que quizás sea el shooter del año, pero nos da coraje que no se haya dado un paso más. En las siguientes líneas podréis leer qué nos ha parecido Destiny 2 después de que le hayamos dedicado más de cien horas y de haber probado cada una de sus posibilidades como pueden ser la Raid Leviatán o Las Pruebas de los Nueve. Allá vamos.

Una historia mejor, pero insuficiente


La historia del primer Destiny era en una sola palabra: confusa. Las cinemáticas se intercalaban con espectaculares misiones que daban lugar a una serie de acontecimiento que ocurrían porque sí. Ahora, en Destiny 2, Bungie ha querido dotarla de un mayor sentido, y así nos lo han hecho saber a través de numerosas notas de prensa durante las semanas previas a su lanzamiento. Quizás ha sido este hecho el que haya condenado a la campaña de esta segunda parte. Estamos ante una trama con más sentido, sí, pero su guion es totalmente plano y poco interesante. Para más inri se puede superar en poco más de 7 y 8 horas, siempre dependiendo de la habilidad de cada jugador, por lo que esperábamos muchísimo más. Es cierto que, al fin y al cabo, nadie compra Destiny por su historia, pero ya que han hecho tanto ruido de que en esta ocasión iba a ser mucho mejor, qué menos que demostrarlo.

Las clases y los enemigos


Nuevo tirón de orejas para Bungie, que tres años después nos vuelve a ofrecer las mismas clases de guardián. Estas son: Cazador, Titán y Hechicero. La principal novedad es que cada una de ellas cuenta con una subclase nueva, con su propia Super y habilidades que debemos ir desbloqueando a medida que subimos el nivel de nuestro personaje (hasta un máximo de 20), o aumentamos su luz.

Otro hecho que no entendemos es que no haya enemigos nuevos. Todas las razas que encontramos en Destiny 2 ya las conocíamos de antes. Son estas pequeñas cosas las que pueden conseguir que el público vea a esta nueva entrega más como una gran expansión que como un juego que merezca llevar el número “2” al final.

Un endgame con más posibilidades


Lo más seguro que es cuando finalicéis la campaña de Destiny 2 vuestro guardián ya se encuentre en su máximo nivel. Es en ese mismo instante cuando el juego se vuelve atractivo; es hora de convertirse en un héroe. Las pasaremos canutas para conseguir mejor equipamiento y armas que nos permitan aumentar nuestra luz hasta un máximo de 350. Lo primero y más recomendable es jugar a las Aventuras, unas nuevas misiones que cuentan con un tratamiento menor que las de la historia, pero que ofrecen una nueva manera de conseguir equipamiento sin caer en la repetición de situaciones que vivíamos en la primera entrega de Destiny. Esto no quiere decir que debamos repetir Asaltos, eventos públicos o misiones de patrulla, pero es de agradecer que las posibilidades ahora sean mayores.

Hay desafíos, como el Ocaso o la Raid, que necesitan de una escuadra para ser jugados. En realidad puedes entrar en estas misiones en solitario, pero es un auténtico suicidio. Antes, si no contabas con un gran número de amigos para formar una escuadra, o te buscabas la vida en foros para conseguir alguien con quien jugar o convencías a tus allegados para que se hicieran con una copia de Destiny. Los chicos de Bungie han pensado en esto y se han sacado de debajo de la manda una aplicación para dispositivos móviles que nos permiten buscar y unirnos a otros jugadores que también buscan guardianes con lo que jugar para competir en dichos desafíos.

El que seguramente es el mayor motivo para que Destiny nos tenga atrapados en su mundo son las recompensas. No hay mayor satisfacción que encontrar un engrama excepcional y acudir a una de las dos zonas sociales: la Villa o la Torre, para descubrir que ocultan. Otra manera de hacernos con este equipamiento excepcional es cumpliendo una serie de desafíos. Por ejemplo, para hacernos con las pistolas Sturm o el Rey de la Ratas, así como el fusil de explorador Multiherramienta MIDA, deberemos superar una serie de acciones como “Matar 50 caídos desde el aire” o “Terminar un Ocaso con más de 5 minutos restantes”. Además de que este equipamiento ofrece ventajas únicas que nos vendrán muy bien para acabar con enemigos finales, son realmente necesarias para salir victoriosos del Crisol, el modo PVP de Destiny y del que os hablaremos más adelante.

Ahora es momento de hablar de los eventos públicos, una serie de desafíos que surgen cada cinco minutos en unas zonas fijas del mapa y que cuentan con una versión heroica que al ser superada otorgará una recompensa mayor. Todos estos eventos los podremos superar cooperando con el resto de usuarios que se encuentren en la zona, sean de nuestra escuadra o no. Por otra parte, esta práctica se está volviendo muy utilizada para farmear engramas, relegando los asaltados a un segundo plano.

Los asaltos no son algo nuevo, pero siguen siendo tan interesantes como antes, a pesar de que como decimos, sus recompensas no merezcan mucho la pena. Para acceder a ellos lo haremos a través de una escuadra de tres miembros. Su recorrido es lineal y siempre la finalizaremos luchando contra un gran jefe. Aun así, se nota que han mejorado respecto a la primera entrega, siendo más largos, espectaculares y divertidos.

Pero donde realmente quieres demostrar que eres el mejor guardián es en la Raid. La nueva incursión pide un nivel mínimo de 260 de luz, pero lo más aconsejable es contar con 270+. Esta nueva PvE nos traslada a la inmensa nave dorada del emperador Calus, donde deberemos superar una serie de pruebas antes de poder enfrentarnos a él. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que se trata de una de las mejores Raids que hemos jugado nunca, similar a la Cámara de Cristal y quizás un pasito por encima de ella. No hay mejor sensación que es desconocimiento que provoca cada uno de sus pasajes. Por supuesto hay zonas más sencillas que otras, pero todas obligan a un nivel de estrategia brutal, en el que cada uno de los seis miembros de la escuadra tienen que tener claro cuál es su función, y es que si falla uno, fallan todos. No mentimos cuanto decimos que hemos pasado horas para logran superar el tercer pasaje, el de los perros. Si tenéis la suerte de superar Leviatán, desbloqueareis un nuevo NPC en la torre con el que podréis intercambiar las monedas que encontréis en los cofres de la casa de Calus.

El crisol


Pero Bungie, ¿qué has hecho? Días después de su lanzamiento seguimos sin entender por qué un cambio tan drástico en el que era uno de los grandes modos del primer Destiny. Antes, los mapas, eran amplios, donde hasta seis jugadores por equipo podían dividirse para coger a sus enemigos por la espalda o capturar zonas. Ahora, incomprensiblemente, el número de jugadores por lado se ha reducido a cuatro, lo que  trae consigo mapas de un tamaño muy inferior y con caminos estrechos y muchas esquinas. La forma de jugar ha cambiado y por lo que pude comentar con mis amigos guardianes, no está gustando a todos. Se ha acabado lo de moverte rápidamente buscando al enemigo desprevenido, ahora si haces eso estás condenado a morir, pues te encontrarás lo más seguro con los cuatro miembros del equipo contrario esperando tu llegada. El que era uno de los grandes atractivos de Destiny y que hacía que se diferenciarse del resto de shooters, ahora, y aunque duela decirlo, se ha convertido en un Call of Duty más.

Por su parte, las conocidas Pruebas de Osiris ahora son denominadas como Las Pruebas de los Nueve, un evento en el que los jugadores deben formar una escuadra de cuatro para poder entrar y que como recompensa al ganar siete partidas perdiendo un máximo de tres, se desbloqueará un nuevo espacio social con un NPC muy especial.

Apartado técnico


Los que esperen una revolución gráfica debido a la madurez de las consolas de nueva generación y al hecho de que ya no se existe el lastre de PlayStation 3 y Xbox 360, se pueden llevar un chasco. Esto no quiere decir que estemos ante un apartado mediocre, pues si en la primera entrega ya se presentaban una serie de escenarios cuyos tamaños y diseños quitaban el hipo, en esta ocasión se han potenciado hasta su máximo exponente. Teniendo en cuenta lo enorme de sus mundos y la ausencia total de tiempos de carga, estamos sin duda ante uno de los shooters en primera persona que mejor se ven del mercado. Es sencillamente increíble el poder sentirse pequeño ante algunas de sus estructuras o contemplando alguno de los planetas colindantes a pocos años luz de distancia.

Es cierto que hay elementos anticuados, como un trabajo facial cuestionable y unas cinemáticas realizadas con el motor del juego de no muy alto nivel, pero la dirección artística y los efectos de luz, de los mejores de la generación, eleva la nota final de este apartado. Entrando en lo técnico, el juego se mueve a 30 imágenes por segundo totalmente estables y a una resolución de hasta 4K en PlayStation 4 Pro según la acción que se presente en pantalla. Mención especial al sistema de navegación entre menús, sencillamente perfecto y del que muchos estudios y juegos están aprendiendo.

Finalizamos el análisis hablando de otro de sus puntos fuertes, el apartado sonoro. En esta ocasión la banda sonora ha sido compuesta por Michael Salvatori, ofreciendo temas con mucha fuerza en el que los instrumentos de cuerda destacan sobre el resto para ofrecer tensión durante los momentos más espectaculares. También podremos disfrutar de temas más tranquilos que nos acompañaran en nuestros viajes por los diferentes mundos. El doblaje al castellano sigue siendo de muy alto nivel, respetándose al elenco de actores de la primera entrega.

Conclusión


Bungie ha escuchado a todos sus fans y han ofrecido un producto muy continuista, pero que sigue siendo único en su especie, que cuenta con el mejor gunplay del mercado y que debido a sus recompensas, es adictivo como ninguno. Si te gustó su primera entrega, esta te encantará a pesar de que la historia no sea para tirar cohetes y que el Crisol haya dado un paso atrás. Si Destiny nunca te llamó la atención, ahora tampoco lo hará al no ofrecer nada realmente nuevo. Al menos, a nosotros no está encantando, pero es una pena que una serie de errores no le permitan llevarse una nota todavía mayor.

  • El mejor gunplay del mercado
  • Sigue siendo un auténtico vicio
  • Apartado técnico espectacular
  • La Raid es un regalo para los jugadores
  • El sistema de menús

  • Historia plana y vacía
  • El Crisol ha perdido personalidad
  • Algún que otro bug y fallo en los servidores
8.5 Nota
Historia7
Jugabilidad9.5
Multijugador8
Gráficos8.5
Música/Sonido9.5
Edición Española8.5
Jugando desde la época de NES hasta ahora. Fan empedernido de Mirror's Edge y Silent Hill. Estudiante de Marketing y Publicidad. En mis ratos libres produzco música. Dicen que soy codirector. PSN: Iberson_Vigo