Han pasado más de 30 años desde que el primer Dragon Quest, desarrollado por Chunsoft y editado por Enix, se pusiese a la venta en Japón para NES. A día de hoy es raro que a alguien no le suene ni lo más mínimo el nombre de una de las sagas más recordadas y mejor valoradas de la historia de los JRPG, y en Europa no tenemos excusa tras el gran éxito que supuso la octava entrega numerada (la primera en salir de tierras niponas), y a pesar de que este mes de septiembre está repleto de lanzamientos potentes como Marvel’s Spider-Man, Shadow of the Tomb Raider o Valkyria Chronicles 4, hay un juego que brilla con luz propia y que nadie debería perder de vista.

Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido, en palabras de su creador Yūji Horii, es la culminación de más de 30 años de trabajo en la serie, y tras jugarlo durante decenas de horas no podemos estar más de acuerdo. Si lo vuestro son juegos con historias cargadas de magia, viajes por mundos increíbles, luchas entre la luz y la oscuridad, y aventuras que atrapan desde sus primeros compases, estad atentos y atentas a lo que os vamos a contar, por que para nosotros éste es el mejor Dragon Quest de todos.

Conociendo al Luminario


La undécima entrega numerada de la saga se centra en la figura del Luminario, un héroe legendario que en el pasado logró vencer a las fuerzas del mal y que ahora se ha reencarnado en el príncipe de uno de los Reinos de Erdrea. Tras una secuencia introductoria en la que se muestra el trágico destino del protagonista, en la que ya se puede entrever el tono oscuro que posee el argumento, comienza el viaje de un nuevo valiente en busca de respuestas sobre su origen mientras es injustamente perseguido por un malvado monarca y sus huestes; un verdadero periplo en el que nosotros nos hemos sentido partícipes en cada momento y en el que hemos disfrutado de principio a fin.

El guión de la historia está bien estructurado y nos sumerge en un nuevo mundo de fantasía en el que hay que hacer frente a numerosos peligros hasta alcanzar la victoria contra el mal, asimismo, de camino nos hemos encontrado con unos personajes muy carismáticos y que guardan algunos motivos ocultos y secretos que siempre aportan giros sorprendentes en la trama. Por supuesto tampoco podía faltar el característico sentido del humor de la saga, que en más de un diálogo nos ha arrancado una sonrisa.

Explorando un bello mundo lleno de vida


En términos jugables hay varias características esenciales que comparten todos los juegos de la saga, y una de ellos es la de dar gran libertad de exploración al jugador. A medida que vamos visitando ciudades, villas, academias, castillos, mazmorras y demás localizaciones de Erdrea, es increíblemente fácil salirse del camino principal e ignorar el objetivo para centrarnos en la búsqueda de tesoros ocultos, dianas para derribar con una ballesta, misiones secundarias o caminos secretos. Dragon Quest XI lleva estas posibilidades a un nuevo nivel gracias a sus vistosos escenarios y a su evocadora banda sonora, que no hacen más que provocar que caigamos en la tentación de perdernos durante horas correteando por el mapa, y lo creáis o no, siempre merece la pena. Las grandes urbes cuentan con un gran número de NPCs entre sus calles, ocupados con sus quehaceres diarios pero dispuestos a entablar conversación con nosotros (y hasta a darnos pistas sobre nuestro siguiente paso en la historia principal), y una vez salimos al exterior y nos ponemos a recorrer los territorios “salvajes”, es cuando aparecen los típicos monstruos y se pueden apreciar algunos detalles curiosos, como el hecho de que los más débiles huyan de nosotros al vernos o que algunos permitan ser cabalgados tras ser derrotados, ofreciendo así la opción de utilizar sus habilidades para acceder a zonas que antes eran inaccesibles.

El sistema de batalla presenta la misma fórmula de siempre pero con aspectos novedosos que aportan algo de frescura. Ahora es posible atacar por sorpresa a los enemigos que habitan el escenario y quitarles algo de daño antes del inicio de la contienda, y una vez dentro, nos encontramos con los clásicos combates por turnos. Los jugadores más veteranos pueden disfrutar de una experiencia clásica seleccionando la cámara de siempre, pero también es posible seleccionar el modo “Lucha Libre” para poder mover a los personajes y la cámara a nuestro antojo en todo momento, ofreciendo así un mayor dinamismo. La gran novedad llega con la inclusión de los estados de Inspiración, a los cuales se llega eventualmente y ofrecen un potenciamiento de determinados parámetros en cada personaje ¡o criatura!; el efecto puede durar varios combates y, en el caso de que varios nuestro héroe y uno o varios aliados estén inspirados al mismo tiempo, es posible ejecutar espectaculares poderes de inspiración que causan un mayor daño, otorgan bonificaciones al grupo, etc. A medida que vamos superando enfrentamientos y derrotando jefes la experiencia que ganemos irá incrementándose gradualmente hasta subir de nivel y ganar puntos de destreza, los cuales se utilizan para desbloquear habilidades y mejorar parámetros en el panel de habilidades de cada miembro del grupo.

Al dejar las ciudades y emprender de nuevo nuestro viaje hacia otro lugar siempre hallamos una serie de campanas para llamar a nuestro fiel corcel, con el que se puede recorrer rápidamente y alegremente una gran extensión de terreno, u hogueras y estatuas en las que es posible montar un campamento para descansar (recuperando así salud y puntos mágicos), acceder a la Forja Fantástica o aprovechar las virtudes de las estatuas religiosas. Estos monumentos, al igual que las iglesias de los poblados, nos dan la posibilidad de guardar la partida de forma manual, redistribuir los puntos de destreza ya otorgados, eliminar maldiciones, envenenamientos y revivir aliados por un módico precio o consultar los puntos de experiencia restantes para subir de nivel.

En el caso de la Forja Fantástica, objeto que se consigue durante las primeras horas de juego, estamos ante una mecánica que permite elaborar equipamiento a través de los materiales que compremos en tiendas o recojamos por los mapas. Para ello hay que contar con las correspondientes recetas para fabricar cada objeto, y éstas se consiguen en el interior de cofres o leyendo libros de las estanterías de las casas y bibliotecas. Pero para tener éxito hay que moldear el propio material candente mediante diferentes golpes y filigranas con un martillo hasta alcanzar los puntos óptimos para la creación. Puede parecer un mero trámite de primeras, pero para forjar ciertos objetos “premium” necesitaremos un alto nivel de puntos de concentración, que aumentan según avancemos en la trama y que deben repartirse muy bien para tener éxito en la artesanía. Además, cada vez que fabriquemos un objeto nuevo sumaremos nuevas perlas de perfeccionista, que se utilizan para refundir equipo y mejorarlo.

Si completar la historia principal lleva más de 50 horas, las decenas y decenas misiones secundarias y los minijuegos pueden llegar a ampliar el tiempo de diversión y entretenimiento hasta el doble. Durante la aventura numerosos transeúntes nos han solicitado que acabásemos con determinados monstruos con una habilidad específica o que les venciésemos para recuperar algún objeto de valor, pero también existen tareas de búsqueda, exploración, crafteo… El otro incentivo para seguir jugando son los minijuegos que hay dispersos por toda Erdrea, y ofrecen pasatiempos tan adictivos como jugar a las tragaperras en el casino para conseguir grandes premios o tan intrépidos como disputar carreras de caballos en el hipódromo.

Tampoco podemos olvidarnos de que esta versión occidental del JRPG de Square Enix trae algunas novedades y extras con respecto al juego que vio la luz en Japón hace un año. Por un lado tenemos la visión en primera persona, para apreciar con mayor detalle los parajes y detalles de cada mapa, la posibilidad de sprintar (algo muy demandado por los nipones) y la Misión Draconiana. Este modo extra se encuentra disponible para ser modificado en cualquier momento de la aventura y permite añadir una serie de desafíos adicionales para los jugadores más exigentes, pero eso no quita el hecho de que el título apenas nos haga sudar o ponernos nerviosos en los combates, ya que podemos decir que tras jugar durante decenas de horas no hemos muerto ni una sola vez.

Una explosión audiovisual


Desde la propia secuencia de introducción, este Dragon Quest entra a toda velocidad por nuestra retina y nos deleita con un espectacular apartado gráfico fruto de la mezcla entre cel shading y detalle fotorrealista en el que destacan unos modelados en 3D que logran que los diseños de Akira Toriyama destaquen como nunca. A medida que avanzamos en la aventura es imposible no quedarse prendado por la paleta de colores y los entornos creados con el motor Unreal Engine 4, fomentando aún más situaciones en las que nos olvidemos del objetivo principal y vayamos a explorar cada rincón del mapeado, y es que aunque pasen las horas, todos y cada uno de los escenarios que visitamos nos parecen únicos y sorprendentes.

Otro aspecto a señalar son las trabajadas animaciones de NPCs (algunos nos siguen con la mirada allá donde vayamos) y enemigos, los cuales realizan movimientos muy fluidos y espectaculares. La única pega que ponemos en este apartado son los tiempos de carga de algunas texturas, pues es frecuente que lleguemos corriendo a cierto punto y todavía veamos rocas o letreros a baja resolución.

La banda sonora, como no podía ser de otra forma, corre a cargo de Koichi Sugiyama. Las melodías que ha creado para esta ocasión vuelven a ser increíblemente pegadizas y saben transmitir la emoción que precisa cada momento de la trama, sin embargo según van pasando las horas cierto es que algunos temas se van repitiendo demasiado, pero a nuestro parecer en ningún momento se han vuelto pesados. Los efectos de sonido también merecen su reconocimiento, pues además de mezclar algunos efectos clásicos con otros nuevos y obtener un resultado muy gratificante, se nota el cuidado que han tenido a la hora de recrear pequeños detalles como el sonido del roce de las telas de la ropa, el de cuando caen al suelo los artefactos que portaban los enemigos o el bullicio de las ciudades más pobladas. Y como gran novedad en este apartado, la versión occidental del juego presenta voces en inglés para dotar de mayor calidad a la historia principal, aunque si os gusta más el estilo clásico de leer los diálogos, siempre podéis desactivarlas en el menú de opciones.

Pero aquí no acaba todo. No podíamos terminar este análisis sin hacer hincapié en la excelente localización y traducción al castellano que presentan todos y cada uno de los textos del juego, pudiendo encontrar referencias a la cultura española o diversos coloquialismos utilizados hoy en día en las calles de nuestra ciudad.

Conclusión


Si sois amantes de los JRPG, Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido es un imprescindible de esta generación, si os gusta la saga os encontraréis con su mejor entrega hasta la fecha, y si no lo tenéis en el punto de mira, simplemente deberíais darle una oportunidad. Así de claro os lo decimos. A pesar de llegar con un año de retraso a Occidente, este precioso título de rol se ha ganado a pulso estar entre los más grandes del género al ser una auténtica odisea jugable en la que es muy fácil caer presa de sus vistosos y coloridos escenarios llenos de magia.

Una entrega que reúne un sistema de combate tradicional con novedades interesantes, una banda sonora no muy variada pero mágica, una diversidad de escenarios llenos de vida, una historia bien estructurada y unos personajes carismáticos que tienen el sello de calidad de Akira Toriyama en sus diseños. En definitiva, un juego sobresaliente.

 

  • El apartado visual y sonoro de cada rincón de Erdrea.
  • Jugabilidad clásica pero con novedades muy interesantes.
  • Excelente localización y traducción al castellano.
  • Personajes carismáticos y una historia que atrapa desde el primer momento.
  • La banda sonora…

  • …aunque ciertos temas se repiten con demasiada frecuencia.
  • Algunas texturas tardan en cargar del todo.
  • Se echa en falta una mayor exigencia en los combates.

 

9 Nota
Historia8.5
Jugabilidad9
Gráficos9
Música/Sonido8.5
Edición Española9