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Llega en exclusiva a la consola de sobremesa de Sony, el último trabajo del conocido desarrollador David Jaffe, el cual intenta con Drawn to Death brindarnos un juego de acción en tercera persona enfocado claramente al multijugador. Mucha acción gamberra y desenfrenada caracterizada por un estilo cartoon con unos diseños que parecen sacados de los dibujos que todos o casi todos hemos hecho alguna vez garabateando en nuestros cuadernos, mientras atendíamos en clases al típico profesor explicando la lección y que era tan entretenido como ver secarse la pintura. Con buenas ideas sobre el papel (y nunca mejor dicho) pero con una ejecución bastante cuestionable ahondamos en todos y cada uno de los aspectos de un producto que cuesta tomarse en serio y no precisamente por su peculiar sentido del humor.

Cualquier tiempo pasado fue mejor


Y es que cuesta creer que detrás de este proyecto se encuentre una personalidad como David Jaffe, quien está detrás de juegos tan reconocidos como pueden ser ni más ni menos que God of War o Twisted Metal. El desarrollador ha querido realizar algo con una personalidad gamberra y desenfadada, pero pareciera obvio desde un primer momento cuando uno comprueba lo limitado de este título, que es algo menor más propio de unos principiantes ante su primer trabajo, que de alguien con una trayectoria como la suya. Muchos errores de diseño, poca ambición en aspectos tan importantes como la jugabilidad y el contenido y sobre todo ese humor chabacano y de mal gusto con insultos y gracietas del tipo “mierda, gilipollas, tu madre es una ” que parece sacado de la mente de un niño inmaduro de 12 años y que acaba siendo bastante desagradable desde los primeros compases en este juego. Parece que el amigo Jaffe se lo ha pasado de miedo materializando sus desvaríos con el cheque que le extendió Sony para realizar esta propuesta y que no hace sino confirmar la decadencia en la que ha entrado el creativo.

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El principal problema que encontramos con este juego de acción en tercera persona es su notoria falta de contenido, cosa que no es nada entendible cuando encima luego viene inundado de cajitas con skins, provocaciones y armas que se podrán conseguir jugando muchísimas horas para tenerlos todos o que nos invita amablemente a pagar con dinero real para poder desbloquear. Esta práctica la siguen otros juegos como Overwatch, con la diferencia de que el juego de Blizzard destila calidad por los cuatro costados y Drawn to Death parece hecho por becarios en sus ratos libres. Especialmente doloroso es que un juego enfocado al multijugador solamente permita un máximo de 4 jugadores a la vez en mapas no especialmente grandes, lo que lo convierte en algo tan divertido como jugar al Strip Póker con Carmen de Mairena. El cómo una persona que ha parido algo de la magnitud de God of War puede desembocar en algo como este juego, es algo que demuestra que no a todos les sienta bien alejarse del paraguas de una gran compañía y establecer su pequeño estudio independiente.

Lo breve no siempre es bueno


Si tenemos en cuenta que hablamos de un título multijugador que tiene como objetivo tenernos entretenidos durante muchas horas, como suele ocurrir con aquellos juegos que no tiene un modo historia o no están enfocados prioritariamente a un jugador, la falta de contenido que presenta nos parece un punto negro bastante difícil de pasar por alto. Solamente seis héroes para elegir (cada uno con sus características y movimientos especiales, eso sí) y siete escenarios donde combatir, los cuales tiene ciertos elementos interactivos pero nos son especialmente enormes y tiran de recursos como portales que nos teletransportan a diferentes puntos de los mismos para no dar la sensación de estar encerrados en una ratonera y esconder el deficiente diseño que presentan. La temática de cada uno de ellos es diferente entre sí cosa que es de agradecer. Sin embargo, y como todos sabemos, estos títulos están pensados para jugar cientos de horas y con tan poca chicha acabaremos a medio camino entre el tedio y el aburrimiento antes de lo que nos gustaría.

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Mediante nuestra progresión y matando a una serie de enemigos conseguiremos una serie de cofres que nos servirá para desbloquear nuevos skins o provocaciones para utilizarlos en nuestros personajes. También subiendo de nivel a cada uno de ellos o completando una serie de misiones podemos ir desbloqueando llaves sangrientas que nos darán acceso a nuevas armas. Conseguir esto de manera normal lleva consigo una enorme cantidad de horas. Ahí es donde entra el sistema de micropagos que incluye este juego y que nos permitirá comprar con dinero real tanto cofres como llaves. En el caso de los primeros no hay problema alguno ya que estamos hablando de elementos puramente estéticos, pero con las llaves no podemos evitar pensar que puede convertirse en un sistema Pay to Win, ya que pagando podemos tener acceso a todo el arsenal el juego, lo que pone en ventaja a esos jugadores frente a los que no lo hagan y que dispondrán de menos armas para afrontar las partidas. Esto impacta más teniendo en cuenta de que, a pesar de regalarse este mes con el servicio PlayStation Plus, estamos hablando de un juego que vale 19,95 euros.

En lo referente a las modalidades de juego encontramos algunas para un jugador aunque la gran mayoría están dirigidas al multijugador online. Para un jugador tenemos un tutorial donde nos enseñaran las bases de la jugabilidad y un campo de tiro donde podremos practicar libremente lo aprendido con cualquier personaje. En el multijugador se nos ofrecerá participar en partidas clasificatorias o no clasificatorias. Para jugar del primer tipo habrá en primer lugar que terminar 5 partidas del segundo para asegurarnos de estar algo rodados antes de competir de un modo más serio. Las partidas están pensadas para cuatro jugadores (aunque con dos será posible empezar a jugar si no se encuentran más para llenar la lista). El problema con el que nos toparemos es la poca variedad de tipos de partida, entre los que se encuentran: Duelo Clásico (todos contra todos), Duelo Clásico por Parejas (2 vs 2), Donante de Órganos (al matar un enemigo habrá que recolectar su corazón y depositarlo en un sitio determinado para puntuar) y Camorra (varias rondas donde gana el último que queda en pie). Encontrar otros jugadores para comenzar partida se puede convertir en una odisea en ocasiones, llegando a tardar varios minutos hasta tener suerte.

Apartado Técnico


El apartado gráfico viene condicionado por el estilo artístico del juego, por lo que no esperemos grandes texturas ni alardes en este sentido. A pesar de ser algo bastante sencillo capta la atención del jugador por su diseño tan cartoon y colorido, sin duda lo más atractivo del juego. Las animaciones de los personajes son algo robóticas y algunos efectos como los de la iluminación dejan bastante que desear. Toda la acción se despliega en pantalla a una resolución de 1080p y a 60 fps.

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La banda sonora no es particularmente pródiga en diversidad de temas musicales y los que escucharemos tendrán una base cañera aunque una vez que entremos en faena prácticamente dejan de existir. Los efectos de sonido van en consonancia también, no son especialmente buenos sin una especial diferenciación en gran parte de los casos, pero ahí están para acompañar. El doblaje de los personajes y la voz en off que narra las partidas está en total inglés. Todos y cada uno de los textos que encontremos se mostrarán en perfecto castellano.

Conclusión


Con Drawn to Death uno puede percibir desde el primer momento que tenían una idea original que podía haber dado a luz un proyecto que se hubiese abierto paso en el competitivo mundo de los juegos multijugador, donde existe una gran competencia ya solamente en PlayStation 4. Sin embargo, nos encontramos con un producto casposillo, lleno de humor soez que llega a cansar a la novena vez que insinúan que la madre del jugador es una puta o que somos unos gilipollas o pajilleros y que creemos que sobra bastante, parco en contenido y que solamente permite cuatro participantes a la vez en mapas minúsculos que tampoco es que se prodiguen en cantidad precisamente. Unos personajes desbalanceados, unidos a una jugabilidad ortopédica lastrada por ese toque de dibujo que le han querido dar y que para colmo tiene como base un multijugador que falla más que una escopeta de feria donde en clasificatorias será un milagro si quiera que se llenen los cuatro escasos huecos para empezar la partida. Con la gran cantidad de ofertas que existen en este género para la consola de Sony, muchos de ellos incluso Free to Play de una calidad muy superior a este título de David Jaffe, es difícil ya recomendarlo al precio de 19,95€. Un título condenado a caer en el ostracismo que será entretenido si conseguimos alguien con quien jugar para echar alguna que otra partida, pero que nos dará la impresión de no dar más de sí más pronto que tarde.

Lo mejor baner

  • Estilo artístico original
  • Sirve para pasar el rato con amigos

lo peor banner lo mejor

  • Escasez de personajes, mapas y modos de juego
  • Jugabilidad sin depurar y ortopédica
  • Modo multijugador con pocas posibilidades
  • El intento de humor sin un ápice de gracia
5.5 Nota
Jugabilidad5.5
Multijugador5
Gráficos6
Música/Sonido5.5
Edición Española6
Jugador desde hace casi 30 años. Aficionado sobre todo a los fighting games y hack & slash. Psicólogo a tiempo parcial, optimista a tiempo completo.