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Hoy mismo he recibido el correo electrónico de una trabajadora de una importante compañía de videojuegos en España, entre cuyas funciones están las de comunicación con prensa para dar a conocer las novedades de los videojuegos que se van anunciando.

Pues bien, en esta ocasión el contenido del mail era muy triste, puesto que venía a decir que se habían percatado de la existencia de ventas de copias promocionales de su último videojuego en dos conocidas plataformas de compraventa entre usuarios. Además, pedía por favor que se eliminasen dichos anuncios y que no se llevase a cabo la venta.

Por simple curiosidad he rastreado un poco la web y he descubierto que el perfil de uno de estos “vendedores” en eBay está repleto de productos comprados, pero también vendidos. Y ojo, entre los productos vendidos se pueden ver abundantes casos de títulos que se entregan a la “prensa especializada” de videojuegos para que lleven a cabo el análisis. De hecho, el vendedor no tiene ningún reparo en anunciar la procedencia de estos discos, pues comenta que son ediciones de prensa e incluso cataloga a alguna de ellas como “rara” para destapar el instinto asesino de los coleccionistas, que se lanzarán como buitres a por una edición que ni siquiera llegó a estar a la venta.

 Aquí tenéis el anuncio de la discordia
Aquí tenéis el anuncio de la discordia

Seguro que alguno de vosotros estará pensando que esta polémica es inmoral, pero no ilegal. Sin embargo, muchos de estos discos vienen con una serigrafía que lo especifica claramente: Prohibida su venta. ¿Acaso es tan complicado entender este mensaje?

Hay que tener muy claro cuáles son las obligaciones de aquel que recibe un producto de manera gratuita para INFORMAR sobre él. Los que trabajamos/colaboramos en este sector de prensa dedicada a los videojuegos tenemos la inmensa suerte de poder jugar a títulos antes que el resto de humanos, y de forma gratuita. Pero hay que comprender que también tenemos la responsabilidad de ser justos y consecuentes con nuestra labor. Y es en este punto donde vemos que algunos fallan.

¿Ha obrado correctamente el vendedor entonces? Evidentemente no, pero todavía hay más matices que señalar. Quizá lo que más me entristece es ver que se aprovecha, de manera sistemática de la calidad de los productos que recibe. Las ediciones de prensa a veces vienen con un empaquetado muy especial. Yo he recibido cosas muy, pero que muy chulas. Equiparables en calidad a una Edición de Coleccionista, pero con la diferencia de que estas ediciones son contadas y por tanto, mucho más especiales. Y coger ese producto, y ponerlo a la venta es querer sacar provecho económico de la buena fe de la compañía, que tiene a bien “regalar” una edición tan cuidada. Y lo peor de todo: venderlo a casi el doble de precio del juego original.

Pero no es el único. Son muchos los que ponen ediciones de prensa a la venta en Internet, pero también los hay que los venden en su propia ciudad. Si alguno de vosotros vive cerca de un CEX o una tienda de segunda mano similar, seguro que alguna vez habréis visto videojuegos de PS3 en una caja CD Slim y el disco con una serigrafía de letras en rojo y fondo blanco. O seguro que habéis visto una caja verde de las de Xbox 360 donde la portada tiene algo menos de color y tiene una banda amarilla enorme que pone “Copia Promocional. Prohibida su venta”.

Quien no vea claro que no se puede vender, tiene un problema en la vista
Quien no vea claro que no se puede vender, tiene un problema en la vista

Me apena terriblemente ver gente tan poco cívica como para hacer caso omiso a este mensaje, porque lo siento, pero no hay nadie tan “tonto” como para no comprender esas palabras. Y lo que es peor, que no son conscientes del daño que hacen a su propia industria. Las empresas de videojuegos están PARA VENDER, y para ello cuentan con diferentes canales de comunicación con el usuario. Una parte importante es la publicidad, pero también cuentan con los diferentes medios especializados, que comentan las noticias, escriben avances y realizan los análisis de dichos títulos. ¿Acaso no se dan cuenta que les dan el videojuego para que hablen de él y no para que dispongan de él a su gusto? Y eso sin contar con que restan ventas a las compañías, que por pocas que sean, restan.

En mi caso particular he recibido centenares de videojuegos, y llegó tal punto que en mi casa se me pusieron muy cerriles y me dijeron que tenía que hacer algo con las cajas y cajas que tenía desperdigadas llenas de discos, juegos y demás. Pues bien, tras tirar a la basura muchos de ellos (previa rotura de los discos para que no se puedan leer) decidí donar a la ONG Juegaterapia un montón de ellos. Así ellos pueden distribuirlos entre los pobres niños enfermos de nuestros hospitales para que, al menos, puedan estar algo distraídos en este entorno.

Y si el caradura de ese anuncio me lee, quiero que sepa que el envío es gratuito, que no le va a costar ni un solo euro, ya que tienen un acuerdo con una compañía de transporte urgente y se lo hacen llegar de manera gratuita. Al menos le damos salida a los títulos que ya se nos amontonan, y de los que repito, no se pueden vender. Pero, ¿sabéis qué? A esta persona le da igual lo que digamos. Ha actuado con alevosía, con la certeza de que lo que hace no se puede. Y con la malicia de saber que tiene entre sus manos una edición “más chula” que la que pueden encontrar los usuarios en las tiendas, y aprovechándose de ello para pedir casi el doble que lo que cuesta el juego en tiendas.

Y ahora también quiero dejar un mensaje a las compañías. No amenacéis con “ir a por él”, hacedlo. Y por cierto, intentad que las centrales os pasen códigos para canjear en la Store más que copias físicas de los videojuegos. Se distribuyen mucho más rápido, ahorráis en el envío y así evitaréis que muchos pongan las ediciones de prensa a la venta por Internet ¿o serían capaces de vender el código sin haberlo canjeado y analizarlo sin haberlo jugado? No sé, seguro que a alguno se le ocurre, pues como ya dijo Einstein “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo“.