NOTA: En este pequeño artículo de opinión me centraré en los trofeos como tal, sin hacer referencia al sistema de logros de Xbox, aunque se trata de un caso igualmente aplicable a las máquinas de Microsoft.


Ciertamente, no recuerdo cuándo ni cómo comenzó mi particular «obsesión» con los trofeos, si es que se puede llamar así. Comenzó en PlayStation 3, de eso no hay duda, quizás con algún Naruto Shippuden: Ultimate Ninja Storm o con algún capítulo de la saga Uncharted. Nunca me he considerado un «trophy hunter» excesivamente agresivo, ni soy de aquellos que compran juegos únicamente porque cuentan con un platino fácil, pero entiendo su mentalidad y, en muchos sentidos, la comparto.

platino-bloodborneTodo comenzó el 8 de julio de 2008, cuando Sony Computer lanzó la actualización 2.41 para PS3. Fue en ese momento cuando se implantó el sistema de cuentas que a día de hoy tenemos en nuestras consolas de actual generación, con su propio sistema de puntuación. Dicho sistema, en principio, no sirve para nada más que para presumir de la gran cantidad de trofeos que hemos conseguido en un determinado juego (o de la rareza de los mismos), aunque ya sea por su factor sorpresa a la hora de conseguirlos o por el característico sonido que presentan al aparecer en nuestra pantalla, a cualquier usuario de sistema le resulta mínimamente placentero conseguir uno de estos logros, que pasan a formar parte de nuestro perfil cuando completamos alguna tarea, nos pasamos algún juego o conseguimos todos los coleccionables del mismo, por ejemplo.

Los hay de todos los tipos, pero siempre se dividen en tres categorías: trofeos de bronce (que aportan 10 puntos a nuestro perfil), trofeos de plata (que nos brindplatino-fallout-poned-esta-imagen-en-un-lateralan 30 puntos de habilidad) y trofeos de oro, dándonos estos últimos la friolera de 90 puntos. Una vez hayamos conseguido todos los trofeos de un determinado juego, se nos concederá su trofeo de platino, de nada más y nada menos que 180 puntos, que normalmente es la recompensa del coleccionista; el premio que se nos da por amortizar un juego y exprimirlo al máximo, aunque hay juegos en los que conseguir este trofeo es el principio de fin.

Haciendo un poco de retrospectiva, creo que una de las cosas que más me gustan de estas manifestaciones de nuestros pequeños triunfos en el mundo de los videojuegos es el valor que le aporta a los mismos, siendo un gran aliciente para, semanas después de terminarlo, volver a ese juego que una vez completado el modo historia normalmente no volverías a tocar, y que dejarías en tu estantería cogiendo polvo durante años. De la misma forma, es una razón más para volver a pasarnos un juego en concreto en un modo de dificultad superior, o para ir desde un principio al modo Difícil directamente y que nuestra aventura acabe siendo algo más larga, disfrutable y satisfactoria.

montaje-snakePor otra parte, hay trofeos que nos ayudan a descubrir el gran trabajo de desarrollo que se esconde detrás de estos, y es que logros como recoger todas las plumas de Patroclio de Assassin»s Creed II nos obligaban a visitar hasta el último rincón de las ciudades, y así descubrir modelados y detalles únicos en los que nunca nos habríamos fijado de no ser por esto.

También merece la pena destacar, por último, el hecho de que los trofeos están fuertemente vinculados a la cara más social de los videojuegos, y nos permiten enseñarle nuestro progreso a cualquier amigo. Hace algunos años, recuerdo que si quería enseñarle a mi primo cómo al fin había conseguido capturar a todos los Pokémon de la Pokédex tenía que desplazarme hasta su casa, a varios kilómetros de distancia, para poder enseñarle mi particular hazaña. Hoy, basta con pulsar el botón Share para que pueda descubrir cómo he conseguido salir ileso de los ocho desafíos imposibles que nos ofrecía Vanquish, la mejor obra de PlatinumGames desde mi punto de vista.

platinos-hakoomConcluyo este breve artículo de opinión hablando de mi situación personal. Actualmente, mi cuenta principal tiene 42 platinos en su haber, con más de 300 juegos jugados y un nivel de casi 23. Esto, que a algunos os podrá parecer una barbaridad, no es nada comparado con auténticos titanes como mi compañero Edgar, que ya ha conseguido 175 platinos en el momento en el que estoy redactando este artículo. Como veis, la afición por los trofeos es más que una pasión para algunos, como para el conocido Hakoom, que hace cuestión de meses llegó al nivel 100, con más de 600 platinos en su cuenta.

Pero al final del día, son esas decenas de horas que he dedicado a títulos como Final Fantasy XV, Overwatch, Watch Dogs, inFamous: Second Son o The Witcher 3: Wild Hunt las que quedan en la memoria, y las que, ya sea en forma de trofeo o en forma de recuerdo, me han ido curtiendo como jugador día a día hasta llegar a ser una persona crítica, madura y pasional que realmente ama la industria actual, y que algún día, con algo de suerte, quizás consiga vivir de ello. ¿Y tú? ¿Eres un cazador de trofeos?

Redactor en Gaming eSports desde el 2014. Sueño mucho y duermo poco. Alérgico a la picadura de la viuda negra, estrella de los Zanarkand Abes, brujo y héroe de mil y un aventuras. Intento de informático, de batería y de desarrollador. YouTuber a tiempo parcial.