Los chicos de Solar Sail Games, novatos en el desarrollo de videojuegos, sorprendieron a propios y extraños desvelando a principios de este mismo año 2018, en colaboración con la distribuidora Curve Digital, su nuevo proyecto, tratándose este de un particular RPG de vista cenital con marcados elementos de supervivencia, así como con claras reminiscencias a grandes exponentes del género como Don’t Starve.

Neil Millstone y Tancred Dyke-Wells, principales responsables de la entrega, se mostraron, al menos durante la presentación de la misma, muy emocionados con lo que tenían entre manos, siendo esta su primera oportunidad para, partiendo de escasos medios, aportar algo diferente y atrevido a una industria tan saturada como la nuestra. Así se concebió Smoke and Sacrifice, título que hoy, al fin, podemos disfrutar en nuestras Switch y PC, y que posteriormente también acabará llegando a Xbox One y PS4. Una aventura que dista mucho de ser perfecta, pero que, no obstante, no dejará a nadie indiferente.

La verdad más oscura


En un mundo alternativo, en el que lo místico y lo fantástico está a la orden del dia, la población se ha reducido y dividido en pequeñas tribus, las cuales son sustentadas por un Árbol Sagrado al que se le rinde tributo y por el que se realizan sacrificios de manera anual. Sachi, estrella de esta historia, es una joven madre que, obligada por su cultura y sociedad, se ve en la tesitura de sacrificar a su recién nacido hijo, obviando las decenas de preguntas sin respuesta que un acto de tal calibre podría suponer. Sin embargo, pronto descubrirá que su hijo no ha fallecido en el proceso, lo cual, junto a la motivación que le supone descifrar el misterio del citado ritual, dará pie a un viaje épico con tal de reunirse con su vástago una vez más.

Lo cierto es que, independientemente de lo que pueda parecer, Smoke and Sacrifice parte de una enorme premisa argumental. Quizás ese sea, precisamente, uno de sus grandes logros, mostrándonos una protagonista que desde el primer momento es capaz de empatizar con nosotros sin la necesidad de mediar palabra. Puede que la culpa de ello no resida exclusivamente en la trama per sé, sino que se encuentre repartida con su universo; rico, creíble, variado, bien construido y, sobre todo, extremadamente coherente con lo que se cuenta. Todos los ecosistemas que iremos descubriendo a lo largo de nuestro peregrinaje contarán con una calidad más que notable, aunque lo más notorio es que todos ellos siguen una misma línea que nos muestra la decadencia y singularidad del planeta que visitamos y que, desde los ojos de Sachi, descubrimos por primera vez.

En este sentido, el mayor problema que nos encontramos reside en el desarrollo de la campaña. La historia, si bien comienza fuerte, no tarda en desinflarse tras un buen par de horas, cediendo el protagonismo a sus mecánicas jugables y pasando a un segundo plano en el que, más que una motivación, pasa a ser considerada como una excusa para las diversas situaciones que tendremos la oportunidad de vivir – y que, a decir verdad, tampoco son tan diversas -. Lo positivo de este cambio es que, al menos, las mecánicas jugables que son dotadas de protagonismo realmente funcionan a las mil maravillas, conformando un conjunto sólido y variado que nos obligará a estar ojo avizor constantemente.

Tanto el apartado de la supervivencia como todos los elementos relativos al crafteo están, así, bien integrados en la interfaz, proponiéndonos retos de manera paulatina. A lo largo de la experiencia, que fácilmente superará las 10 horas de juego, deberemos de estar atentos a parámetros como el frío o el hambre mientras recogemos decenas de nuevos objetos, que posteriormente nos servirán para crear nuevos artilugios. Estos instrumentos nos servirán para realizar acciones de todo tipo, que van desde alumbrarnos en la oscuridad hasta abrirnos nuevos caminos o atajos. Como podréis suponer, no estamos ante un concepto nada revolucionario, ni tampoco ante uno excesivamente sorprendente, pero sí ante uno muy pulido y divertido, que, al final del día, es lo que cuenta.

Por desgracia, no nos encontramos mejores noticias en lo relativo al combate. El arsenal del que podremos hacer uso es francamente extenso, y el hecho de que nuestra protagonista exhiba sus progresos de una manera tan visual nos ha gustado mucho, pero el sistema de combate, como la historia, acaba diluyéndose sin demasiado esfuerzo tras un puñado no demasiado despreciable de horas. Al principio es bastante divertido, pero su esquema de control, que resume todo ataque posible a un único botón, junto a su escasa variedad de movimientos y técnicas, provocan que, una vez nos hemos hecho con un número suficiente de armas, cada combate pase a ser un mero tránsito, encontrándose más cerca de una molestia, de algo a evitar, que de algo realmente divertido y atrayente.

Apartado Técnico


Una de las grandes bazas de las que partió Smoke and Sacrifice durante su debut recayó sobre su apartado artístico, y es que la propuesta se encuentra completamente pintada a mano. Esto significa que, como Cuphead, todo personaje y toda animación ha conllevado un esfuerzo y una dedicación que va mucho más allá de realizar un simple modelado en 3D, y que, consecuentemente, gana muchísimos más puntos que esta técnica clásica, tratándose de algo diferente, muy llamativo e igualmente trabajado. De la misma manera, el diseño de los personajes nos ha gustado mucho, y el rendimiento de la entrega mantiene en todo momento un gran nivel, encontrándonos así ante un conjunto cercano al sobresaliente que meramente se ve algo emborronado por unas animaciones algo robóticas, consecuencia del citado diseño.

La banda sonora, por su parte, raya a muy buen nivel. La carencia de temas icónicos, que realmente queden clavados en nuestra memoria, es una realidad, pero al menos las melodías presentes cuentan con la suficiente calidad como ambientar de buena manera todo lo que ocurre en nuestra pantalla. De la misma manera, y de forma bastante sorprendente, nos encontramos con que la entrega se encuentra completamente traducida al español, lo cual no deja de ser un gran punto a favor para los más ajenos a la lengua de Shakespeare.

Conclusión


Un mundo realmente coherente, unas pulidas mecánicas de supervivencia y un diseño artístico que es toda una preciosidad configuran los puntos fuertes de Smoke and Sacrifice, un título con grandes virtudes, pero también con grandes defectos. Divertido durante las primeras horas, la entrega acaba disolviéndose en su propio concepto con el paso del tiempo, obligando al jugador a centrarse más en aspectos como el crafteo que en un argumento que, sentimos, podría haber dado mucho más de sí. No obstante, estamos ante un proyecto ilusionante, que se alza como una de las aventuras más valientes que un estudio debut como Solar Sail Games podría haber hecho. Seguid así, chicos, pues, a poco que corrijáis vuestros fallos más reseñables, os queda un gran futuro por delante.

 

 

  • Mecánicas de supervivencia y crafting bien implementadas; un gameplay rico y variado
  • Audiovisualmente es toda una delicia
  • Gran punto de partida a nivel argumental…

 

 

  • … Que acaba desarrollándose algo peor de lo que nos hubiese gustado
  • El sistema de combate es demasiado discreto, pudiendo llegar a cansar a las pocas horas

 

7,5 Nota
Historia7
Jugabilidad6.5
Gráficos8
Música/Sonido7.5
Edición Española8

Redactor en Gaming eSports desde el 2014. Sueño mucho y duermo poco. Alérgico a la picadura de la viuda negra, estrella de los Zanarkand Abes, brujo y héroe de mil y un aventuras. Intento de informático, de batería y de desarrollador. YouTuber a tiempo parcial.