Wolfenstein II: The New Colossus fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores juegos de acción del pasado 2017 (si no el mejor). No lo digo yo solo, que gustosamente le planté un sobresaliente bajo meses atrás, sino que para certificarlo me acompañan los varios centenares de galardones que MachineGames tuvo que echarse a sus espaldas en mitad de una disputadísima temporada de otoño. Precisamente por dichos méritos, nada desdeñables, me apena tantísimo que, entre otros grandes estrenos, la segunda entrega numerada de la susodicha subsaga se viese parcialmente eclipsada durante su lanzamiento original, coincidiendo con titanes de la talla de Super Mario Odyssey y Assassin’s Creed Origins.

Es por ello que a todos debería de alegrarnos el lanzamiento de una obra de estas características en Nintendo Switch. En primer lugar, porque se trata de un mercado nuevo; una segunda oportunidad para una obra que en su día no facturó tanto como realmente se merecía. En segundo, porque la comunidad nintendera al fin puede disfrutar de uno de los mejores shooters en primera persona que hemos recibido a lo largo de toda esta generación. Y, finalmente, porque hemos tenido la grandísima suerte de que este trabajo de adaptación haya caído en manos de Panic Button, unos auténticos maestros dentro de su género, capaces de realizar atrocidades de magnitudes inimaginables con el relativamente humilde hardware de Switch. Cojámonos de las manos. Una vez más, es hora de matar nazis.

De vuelta al Ausmerzer


Como muchos bien recordaréis, el argumento de The New Colossus nos sitúa cinco meses después de lo visto en el primer Wolfenstein de la generación. Se trata de una historia francamente continuista, de la cual, pese a la existencia de un pequeño vídeo recordatorio, recomendamos considerablemente estar bien informados, habiendo exprimido a poder ser la campaña de The New Order. De esta forma, volvemos a meternos en la piel de un fornido y valiente B.J. Blazkowicz, que en esta ocasión abandonará Europa para aterrizar en los Estados Unidos de América, donde una ya conocida Frau Engel, principal antagonista de la entrega, se encuentra expandiendo el Tercer Reich a nivel territorial, político y militar.

Pese a que en ningún momento se deja a un lado la acción sangrienta por la que se caracteriza la saga, lo cierto es que el argumento de este Wolfenstein hace gala de una mayor carga emocional que la gran mayoría de títulos actuales que llegan a nuestras manos, presentando una profundidad increíble a todos los niveles y contando con uno de los villanos más memorables de los últimos años. Asimismo, la madurez del guion nos permite conocer y empatizar con los personajes principales, que se muestran más humanos que nunca y de los que se nos permite conocer una buena parte de su pasado. Todo ello, aderezado con unas buenas dosis de crítica social, humor e ironía, que endulzan prácticamente todos los diálogos del juego de una forma fantástica, y que, junto a unos giros argumentales muy dramáticos y bien ajustados, hacen de la experiencia una auténtica gozada para los amantes de las buenas historias.

Precisamente, toda esta profundidad y buen hacer, sentimos, puede tener lugar gracias a que la aventura, pese a su más que obvia fluidez y frentismo a nivel jugable, no tiene prisa por desgranar su narrativa poco a poco, dejando lo mejor para una segunda mitad excesivamente adictiva. No obstante, pese al acelerón final, las secuencias cinemáticas serán un factor común durante todo el camino, pues cada pocos minutos nos toparemos con una de estas. Si bien en ciertos momentos pueden pausar la acción más de lo que nos gustaría, son escenas muy largas, extremadamente cuidadas a nivel técnico, y en ningún momento se acercan al tedio pese a que se tengan que visualizar a lo largo de las más de 15 horas que dura la campaña principal (jugada en difícil; como debe de jugarse). Eso sí, cabe destacar que esta edición no incluye las tres campañas descargables lanzadas a través del pase de temporada Crónicas de la Libertad, pudiendo jugar únicamente al juego base (que no es poco).

Esta gran vida útil, tal y como ya se anunció, no se complementa con ningún modo multijugador, ni a nivel cooperativo ni a nivel competitivo, pero se puede alargar durante un par de decenas de horas más gracias a su amplia rejugabilidad y a su increíble e inesperada tanda de misiones secundarias, que, llegado un punto concreto de la entrega, podremos cumplir a placer. Bien es cierto que no están demasiado inspiradas ni nos ofrecen objetivos muy variados, pues la gran mayoría de las veces consistirán en repetir una cierta fase cumpliendo unas condiciones determinadas, pero la gran cantidad de secretos y caminos alternativos que albergan cada uno de los niveles hacen de estos cometidos adicionales algo divertido que seguramente nos apetezca realizar tras llegar a la pantalla de créditos.

En el apartado jugable, The New Colossus tampoco escasea en cuanto a novedades, manteniendo el exquisito, satisfactorio, preciso y ágil gunplay de la aventura original e incorporando ciertos cambios muy atractivos. En este capítulo podemos volver a llevar un arma en cada mano independientemente de la naturaleza de la misma, lo que hace que cada paseo por los escenarios de este shooter pasillero se vuelva una auténtica locura. De igual manera, podemos plantar cara a unas mecánicas de sigilo muy mejoradas, que, si bien no serán capaces de restarle protagonismo a las secuencias de acción, sí que nos serán muy de utilidad en ciertos puntos de la historia, especialmente en los niveles más altos de dificultad. Por si fuese poco, la inteligencia artificial ahora es más competente que nunca, aunque en algunas ocasiones le den voluntos kamikazes, y los picos de dificultad, aunque los hay y pueden llegar a ser algo molestos (ya que mayormente intentan sumar enemigos en nuestra pantalla en lugar de mejorar las capacidades de los mismos), son más asequibles y menos frecuentes que en The New Order.

Apartado Técnico


Lo mejor de todo lo citado más arriba es que, por sorprendente que parezca, no se ha perdido ni un ápice de la magia original en esta conversión a Switch, contando con un control muy bien adaptado (que incluso puede hacer uso del giroscopio, si así lo queremos) y con un rendimiento que, a nivel general, funciona a las mil maravillas. Para ello, se ha hecho uso de un sistema de resolución dinámica que mantiene de forma considerablemente estable la tasa de 30 imágenes por segundo, pero que por contrapartida nos ofrece ciertos momentos más borrosos de lo que nos gustaría, especialmente en amplios exteriores, cuando las explosiones están a la orden del día.

De igual manera, cabe destacar que los assets (materiales gráficos) han sido muy bien aprovechados, permitiéndonos disfrutar de unas texturas de bastante calidad y de unos modelados cercanos a los originales, con un detalle tan exagerado que, por momentos, asusta. Definitivamente, mi única queja en este apartado reside en la resolución. En una resolución que, desde luego, no resulta preocupante en modo portátil, pero que, sin embargo, pierde muchísimo impacto en modo TV, donde las comparaciones, además de odiosas, resultan inevitables.

El doblaje, por su parte, es, tal y como lo fue en su día, francamente excepcional, de lo mejor que hemos escuchado en mucho tiempo, y gracias a la también fantástica banda sonora únicamente tenemos cosas positivas que destacar en este ámbito. Los efectos de sonido tampoco se quedan atrás, y los temas principales, sin llegar a ser memorables, sí que denotan un cierto cariño, respeto y comprensión hacia la marca, pues saben acompañar de forma magistral lo que tiene lugar en nuestra pantalla.

Conclusión


Voy a ser franco. Cuando llegó el código de review a mis manos, no tenía pensado dedicarle demasiado tiempo a esta versión portátil de Wolfenstein: The New Colossus. No obstante, y casi sin darme cuenta de su incremento gradual, el contador de horas de mi Switch ya supera las veinte, y va camino de las treinta, y es que estoy volviendo a exprimir, sin síntomas de cansancio, una aventura que ya exploté hace poco más de medio año.

La obra con la que MachineGames nos deleitó el año pasado fue, es y será por mucho tiempo un shooter increíble, el culmen de una fórmula frenética, dramática y maravillosa que lleva funcionando desde 2014, y afortunadamente los jugadores de Nintendo ya pueden disfrutar de ella gracias a una adaptación maravillosa que sabe estar a la altura de la leyenda de B. J. Blazkowicz. Heil MachineGames, Heil Panic Button.

 

  • Narrativa sobrecogedora y trepidante; una campaña que ningún amante de los shooters se debería de perder
  • Por sorprendente que parezca, el gunplay sigue siendo sobresaliente, incluso con la limitación que suponen los 30fps
  • Sin ser excesivamente sólido, el rendimiento es considerablemente más estable de lo que cabía esperar
  • En lo que a la utilización de assets respecta, la conversión a Switch es, cuanto menos, elogiable…

 

  • … Pese a que esta pierda mucho impacto gráfico en modo TV
  • Carencias e imperfecciones del original, como ciertos picos de dificultad
  • Se podría haber aprovechado la ocasión para incluir los contenidos descargables

 

8.5 Nota
Historia9
Jugabilidad8.5
Gráficos8
Música/Sonido9
Edición Española8
Redactor en Gaming eSports desde el 2014. Sueño mucho y duermo poco. Alérgico a la picadura de la viuda negra, estrella de los Zanarkand Abes, brujo y héroe de mil y un aventuras. Intento de informático, de batería y de desarrollador. YouTuber a tiempo parcial.